Microbiota metabólicas/energéticas
La microbiota intestinal es una comunidad de microorganismos que habitan en el tracto gastrointestinal y desempeñan un papel fundamental en la salud y el bienestar del huésped. Uno de los aspectos más importantes de la microbiota intestinal es su papel en el metabolismo y la energía del cuerpo humano.
Los microorganismos en el intestino son capaces de fermentar y descomponer los carbohidratos no digeridos y otros componentes de la dieta que no pueden ser procesados por el sistema digestivo humano. Durante este proceso de fermentación, se producen una variedad de metabolitos, incluyendo ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el acetato, propionato y butirato, que son absorbidos por el cuerpo y utilizados como fuente de energía.
Los AGCC son absorbidos principalmente por las células intestinales y el hígado, donde se utilizan como fuente de energía y se convierten en otros compuestos importantes como el colesterol y los ácidos biliares. Los AGCC también tienen efectos beneficiosos en la salud del huésped, como la regulación del sistema inmunológico y la reducción de la inflamación en el intestino.
Además de los AGCC, la microbiota intestinal también produce vitaminas, como la vitamina K, que es esencial para la coagulación sanguínea, y las vitaminas del complejo B, que son importantes para la producción de energía.
La composición de la microbiota intestinal está influenciada por diversos factores, incluyendo la dieta, la edad, la genética y el uso de antibióticos. Una dieta rica en fibra y baja en grasas saturadas y azúcares refinados puede promover la diversidad de la microbiota intestinal y mejorar la salud metabólica del huésped.
Las especies asociadas a esta función realizan conversiones metabólicas que son esenciales para el huésped, a menudo relacionadas con la degradación de proteínas o polisacáridos complejos estructuralmente diversos, tanto de origen animal como vegetal. Esta actividad metabólica es la que nos proporciona las fuentes de energía y nutrientes que nuestro organismo no puede obtener con sus recursos propios. Dentro del conjunto de la microbiota bacteriana, los Bacteroides presentes, representan la comunidad que tienen la mayor capacidad fermentativa.
Cuando hay un sobrecrecimiento bacteriano de una o varias especies se produce una pérdida de diversidad. Al perderse especies comensales también lo hacen sus correspondientes rutas metabólicas y los productos de estas. Se pierden, por lo tanto, nutrientes y energía para nuestro organismo. Además, aumentan los metabolitos derivados de las rutas metabólicas de aquellas especies que están sobrecrecidas produciéndose un desequilibrio metabólico. Un ejemplo de esta situación es la que se produce en la enfermedad del hígado graso no alcohólico, en la que la disbiosis hace que se acumule succinato en la sangre que será almacenado en el hígado acumulándolo en forma de grasa.
En el estudio de la microbiota intestinal de Xenogene se incluye esta función.
Algunas referencias científicas que respaldan el papel de la microbiota intestinal en el metabolismo y la energía son:
- den Besten, G., van Eunen, K., Groen, A. K., Venema, K., Reijngoud, D. J., & Bakker, B. M. (2013). The role of short-chain fatty acids in the interplay between diet, gut microbiota, and host energy metabolism. Journal of lipid research, 54(9), 2325-2340. https://doi.org/10.1194/jlr.R036012
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